A las faldas del Moncayo, icono del Valle del Ebro, monte mágico y mitológico, encontramos unas tierras fronterizas y a la vez hermanadas, con un rico poso multicultural y con unos excelentes vinos basados en la cada vez más cotizada Garnacha,variedad de uva autóctona.
Rememoraremos la historia en el Palacio de los Condes de Bureta, Saborearemos la
gastronomía y los vinos del Campo de Borja en el marco del Monasterio de Veruela.
Pasearemos por la ribera del Queiles entre Tarazona y Cascante, saboreando
sus vinos y las ricas verduras de la vega, para terminar relajándonos en el
Balneario Termolúdico de Cascante, antes de retornar junto al Ebro a Zaragoza. |