"¿¡Por qué me interesa tanto el vino!? ...
... descubrí que yo tenía un paladar bastante fino y cuanto más bebía, más me gustaba lo que me hacía evocar...
... me gusta pensar en la vida del vino, en que es una cosa viva ...
... me gusta pensar en qué pasaba el año en que crecían las uvas, en cómo brillaba el sol, o si llovía ...
... me gusta pensar en toda la gente que cuidó y recogió las uvas, y si es un vino añejo, en cuántos de ellos ya deben de estar muertos...
... me gusta ver cómo un vino sigue evolucionando; por ejemplo, si abro una botella de vino hoy, sabrá distinto a cómo sabría si lo hubiera abierto cualquier otro día, porque un vino embotellado en realidad está vivo, y evoluciona y adquiere complejidad constantemente, hasta alcanzar su punto álgido, y entonces comienza su constante e inevitable declive....
... y además, ¡tiene un sabor que te cagas!"
(del film Entre Copas)
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